Una de las primeras preguntas que surge al empezar a facturar es: "¿qué tipo de factura tengo que emitir?". La respuesta depende pura y exclusivamente de tu condición frente al IVA — y la de tu cliente.
Si sos Monotributista
Emitís siempre Factura C, sin importar quién sea tu cliente (otra empresa, un Responsable Inscripto o un consumidor final). Es la condición fiscal más simple para empezar a facturar: no discriminás IVA en el comprobante, porque el Monotributo ya incluye un pago único mensual que cubre impuestos y aportes.
Si sos Responsable Inscripto
Acá la cosa cambia según a quién le vendas:
- Factura A: cuando le vendés a otro Responsable Inscripto (discrimina IVA).
- Factura B: cuando le vendés a un Monotributista o a un Consumidor Final (no discrimina IVA en el total, pero el IVA está incluido en el precio).
Un sistema de facturación bien armado determina automáticamente cuál corresponde según el CUIT del comprador — vos no tenés que estar decidiendo tipo por tipo en cada venta.
¿Cuándo conviene pasar de Monotributo a Responsable Inscripto?
Generalmente, cuando tus ingresos superan el techo de la categoría más alta del Monotributo, o cuando la mayoría de tus clientes son empresas que necesitan discriminar IVA para sus propias declaraciones (en ese caso, a veces conviene aunque todavía no sea obligatorio). Es una decisión que depende de tu actividad concreta — conviene charlarla con un contador antes de cambiar, porque implica otras obligaciones (IVA mensual, entre otras).
¿Y si cambio de condición fiscal a mitad de año?
El sistema de facturación que uses tiene que poder reflejar ese cambio sin dramas: a partir de la fecha del cambio, empezás a emitir el tipo de comprobante que corresponde a tu nueva condición. En Emito, ese cambio se hace desde tu configuración con un clic, y a partir de ahí cada factura nueva usa el tipo correcto automáticamente.
Probá Emito gratis — soportamos Factura A, B y C desde el primer día.
